Las Minitas tomadas desde dos diferentes ‡ngulos.

Es un recientemente desarrollo residencial, aun en su infancia y con dolores propios del crecimiento.

Estas fotos fueron tomadas desde el mismo sitio viendo hacia el sureste. Aunque este desarrollo es tan amplio  que pensamos ser’a major voltear la c‡mara y tomar dos fotos diferentes.

Nadie puede disputar el hermoso paisaje visto desde cuaquier direcci—n en Žste desarrollo. Creo que esto es lo que est‡ atrayendo cada vez m‡s residentes nuevos.

 

Las Minitas tiene una poblaci—n de aproximadamente 300 habitantes ahora en el 2004. Hace diez a–os hab’a muchos menos. A la gente no le gustaba vivir aqu’ porque no hab’a agua ni electricidad y adem‡s la mayor’a no ten’a carro para ir al pueblo y caminar era un infierno.En 1993 Las Minitas recibi— servicio elŽctrico y en 1998 el sistema de agua potable fuŽ instalado. Desde entonces ha habido m‡s gente viniendo a vivir aqu’. TambiŽn tenemos Norteamericanos de vecinos. Las Minitas es un lugar tranquilo y seguro donde vivir. Nuestros vecinos son distantes por el tama–o de los lotes. Estos son bastante grandes; 50 X 50 metros. As’ es que no es un lugar tan atiborrado con gente. Aunque hay algunas culebras arrastr‡ndose en el verano. Entre m‡s crece Las Minitas, m‡s se alejan los animals del desierto y las culebras. Adem‡s es m‡s fresco en Las Minitas. Nos llega aire limpio y fresco y la brisa del mar.
 

Este recto camino de tierra es la v’a principal a Las Minitas y corre de 3 a 4 millas desde la carretera. Es m‡s corto que el otro camino a un lado de la bah’a y ahorra millaje.El camino no est‡ en buenas condiciones; est‡ pedregoso y empeora cuando organizan carreras fuera de camino. Si se tiene un buen carro, es mejor ir despacio, pero si el carro es viejo o es uno que puede maniobrar el camino, entonces p’sale, pero no ser‡ seguro. Hay planes para pavimentarlo a finales del a–o o comienzos del pr—ximo. Esto permitir‡ llegar m‡s r‡pido con el carro en una pieza.

 

Este otro camino de tierra, a un lado de la bah’a, es el que que todos usan por ahora. Este camino fuŽ hecho por los residentes de Las Minitas para llegar al pueblo, como muchos otros en la comunidad. Este camino puede ser cerrado por los due–os de Žstas propiedades. El camino no es tan pedregoso, y es arenoso y permanente. Lo triste acerca de Žste camino y probablemente una buena idea para cerrarlo, es que la gente del pueblo o los pescadores lo utilizan como basurero. Es muy apestoso cuando tiran pescado, gatos, perros muertos y basura domŽstica y definitivamente no es saludable. De cualquier manera, la gente prefiere tomar esta camino.

 


La pila de agua fuŽ construida para proveer agua para Las Minitas. Si se sube hasta ah’ se obtiene una hermosa vista de como se ve el lugar durante noche y d’a, nadamas hay que cuidarse de ir cuando est‡ caliente en el verano, pues se puede encontrar una serpiente. No es para asustarle sino para tener cuidado. 

 

Las Minitas fue llamado as’ por los residentes del area. Gracias a esta mina en la cueva. Alrededor de 1950 o 60  hab’a mineros excavando y sacando azufre. No pararon de excabar hasta que se acab— el azufre. Si uno pasa por ah’ en un troque (porque es m‡s alto que un carro) durante el invierno, se siente tibio el ambiente por el azufre..

Esta es la śnica tienda en Las Minitas. Tres otras han intentado para despues cerrar. No hay muchos negocios de provisi—n en el poblado. Si necesitamos algo hay que ir al pueblo por ello. Estamos deseando m‡s negocios locales para todas nuestras necesidades.

En otra casa venden gas propano.


Roberta Molina Gonzalez y su finado marido Genaro Avalos (un ciudadano estadounidence) fueron la primera familia en venir a vivir en Las Minitas en 1974. Ellos fueron la śnica familia por un par de a–os, pero con 16 hijos viviendo (de 19) ellos tenian una comunidad en su casa. No tenian agua ni electricidad. No tenian carro para ir al pueblo as’ que ten’an que caminar. Les tomaba como una hora y media para llegar. En el verano dorm’an afuera y cada d’a mataban cerca de 10 v’boras. Ella cocinaba con le–a y ten’a que caminar cerca de una a dos millas todos los d’as para sacar agua de un pozo y lavar a mano toneladas de ropa de sus hijos.

Para sobrevivir ellos tomaban agua potable (no agua de beber), pero primero la ten’a que hervir. Hace 10 a–os empezaron a tener agua de beber.

 

Esta escuela primaria tiene ahora 21 a–os de edad. Se llama  Josefa Ortiz de Dominguez. Hay cerca de 25 o 30 estudiantes. Solo tiene 2 aulas en un edificio. En una, 15 estudiantes en 1ro, 2do y 3er grados y en la otra, 15 estudiantes en el 4to, 5to y 6to grado. Tuvieron una peque–a biblioteca, pero ahora est‡ cerrada.

La escuela fue construida por las familias Casta–eda, Sosa y Avalos entre otras. En aquellos tiempos solo tenian un escusado de hoyo, pero ahora ya tienen ba–os

 

Texto y fotos por Angela Casta–eda Alvarez


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